21 mayo 2009

Y parece que fue ayer...


A estas horas, ¿dónde estábamos? 
Lo raro es que casi ni me acuerdo del lugar, ni de si era juntos, o con más gente, o más solos, pero de lo que sí me acuerdo es que era hace cinco años, y que era Granada, y que era Silvio Rodríguez, y un hervidero de ideas literarias...

Hoy cumplías 40... Guau! Ni más ni menos. Qué edad tan buena. Seguro que no los aparentarías (aparentarías seguro más... Eso nos suele pasar a los que somos como tú y como yo).

Al levantarme no te he pensado como hubiera querido. Ya te habrás enterado de lo de mi madre, que es cáncer, que qué suerte que está cogido a tiempo y que tenemos todas las de ganar. Y vamos a ganar, no te creas, que por suerte esta incorregible enfermedad se ha topado con dos luchadoras natas.

Casi al cerrar el día, siento que te debía estas letras David. Porque desde que te  fuiste no tengo el arrojo suficiente para enfrentarme con los papeles, ni con las ideas, ni con la escritura como antes. Ahora me quedo hablándome a mí misma y cruzando los dedos para que el día que quiera recordar, recuerde todo lo que me digo.

Aún, mi querido compañero, no he sido capaz de abrir la carpeta de Eddi Vansi.
El nudo en el estómago se me entorna úlcera cuando leo "Fracasar no es fácil: toda una vida de entrenamiento" y pienso en cómo nació, su nombre, su historia, su personaje, todos los borradores...
Y salimos tú y yo por doquier; y todo lo que escribimos, lo que queda, lo que hay; y todo lo llenas... Y las noches en vela, y las charlas por teléfono, y los besos, y todas esas cosas y los "y eso" que tú y yo sabemos...

Tantas cosas.

Tantas.

Tantos sueños.

Te prometo David meterle mano a todos los textos que nos han quedado; te prometo que no nos dormiremos en los laureles esta vez y los repasaré y reescribiré aunque esta vez no te los mande ni tú me los devuelvas... Estarán todos preparados para lo que venga y para Sofía, y para Irene.

Se me hace tan raro saber que ya no estás...

Te quiero socio, moon, hombre de grandes ojos tristes...

Felices años, o siglos o eternidades, o lo que coño sea que se celebre en ese cielo en el que estás...

Mañana, será otro día, y gracias por todo lo que me has dado, que no es poco.

Salud.


04 mayo 2009