
Sigo con mucho trabajo. Con tanto que mi vida y mis amantes están en pause. Y me está sentando de maravilla este respiro de hombres que comparten mi vida y me comparten.
Y no puedo evitar que me guste esta actividad frenética, casi paranóica, por más que me quede en los huesos o que al final enferme de hiperactividad.
Tal vez mi adicción a no estarme quieta es la única prueba fiable de que estoy viva y que sigo, y que no he muerto y que aún creo que todo es posible: hasta tú.
Mientras tanto... Pon música....