03 abril 2011

Y mientras tanto...


Me desnudo para ti. 
Me arrodillo.

Y tu voz me subyuga.

Después de eso ya no queda nada.

Soy para ser tuya.

(Por lo menos hoy, en este momento... Mientras dure esta canción y sus acordes apaguen el sonido sordo de tu fusta)

7 comentarios:

Turulato dijo...

Tuve una excelente profesora de Arte Extremo Oriental, discípula directa del profesor Torralba. Y ya hace cincuenta años que me enamoró lo japonés.

El arco es espíritu. La flecha y la mente, la diana. Al cabo, nada es necesario.

Palabra a palabra te acercas al Zen.

En ciernes dijo...

Enhorabuena por tu música y por tu blog.

Tienes un blog precioso, algunos/as hemos optado por compartir de una forma más gráfica y dejar la literatura para quien de verdad hace buen uso de ella. Sigue publicando, que muchos/as te lo agradecemos.

Saludos.

MalditosTacones dijo...

Mi querido Turulato:
Qué cierto mi querido amigo; qué certera la frase "Al cabo, nada es necesario"...

Amo en Ciernes:
Gracias.
Es un placer tenerle aquí.

Miguel Baquero dijo...

Bueno, a mí me dicen algo así y... me desmayo

Balkin dijo...

sublime! quien eres? tienes facebook? me intriga ya... xD!

MalditosTacones dijo...

Miguel!! Estoy segura de que un caballero como usted no se desmayaría (por lo menos, las primeras veces!).

Balkin, dígale a su Gorila que ponga atención a los pasos que escuche y que si son de Tacones, aún más...

Vinilocura dijo...

Guau, alguien puso esta canción en el muro de la página de Facebook de mi blog, y desde entonces no paro de escucharla. Como ahora.

Gracias por tu comentario sobre Rimbaud :)